04 enero 2008

Sobrevivir

Muchas son las razones por las que uno o una se dice a sí mismo: "sobreviviré" en multitud de situaciones en la vida. Las ilusiones futuras, el haber sobrevivido historias pasadas mucho peores, o el carácter fuerte y luchador son buenas armas para combatir la depresión o la melancolía. Todos sobrevivimos. Caer y derrumbarse no es tan fácil.

Y hablando de caer y derrumbarse, introduzco el tema a mención que me ha impulsado a escribir este post. Y el tema lleva el nombre de Alcides Moreno. Este ecuatoriano residente en Nueva York es noticia por haber sobrevivido a una caida de un ¡47º piso! Nuestro "heroe" en cuestión se encontraba limpiando los cristales de un rascacielos junto a su hermano Edgar y cayeron al vacio desde 167 metros. Edgar murió al instante pero Alcides no. Alcides "milagrosamente" puede contarlo. (El País, 4 de Enero de 2008)

Y llegados a este punto los demás habitantes de este mundo deberíamos hacernos una reflexión. Si éste buen hombre ha sido capaz de sobrevivir a una caida así, ¿a que no podemos ser capaces nosotros de sobrevivir? La respuesta es muy simple: a todo. A todo se sobrevive o como dice una popular actriz en una película almodovariana: "De tó se sale".

Sirva este post de hoy como un canto al estilo: "I will survive" o como un grito de ánimo y de fuerza para cuando vivimos las situaciones más desafortunadas. El ser humano es como un gato, tiene siete vidas. A seguir "palante"... "De tó se sale"

¡ Buen fín de semana !

Peter

1 comentario:

MadRod, ErRó dijo...

Sólo hay una cosa en este mundo a la que algunos humanos no sobreviven, pero me parece tan sumamente bella que realmente no la tomo en consideración.
Un ejemplo es la muerte, pocos días después de la de ella, del marido de Deborah Kerr. ¿A cuántos abuelitos les ha pasado lo mismo? Pero para mí éso no es NO sobrevivir a la muerte de tu amor, sino aguantar hasta que tu amor muera para que no tenga que pasar por el horror de perderte. Así lo creo, estoy completamente convencido, y me parece tan hermoso que hasta se me saltan las lágrimas, joer.